martes, 27 de agosto de 2019

Pretérito

(Continuación de "El día que escriba sobre ti")


                                                                                                                                  "Riquína"
                                                                                                                             Shallow (Lady Gaga, Bradley Cooper)


Cuando la vida duele cae la templanza.
Por no hablar del sueño y del hambre.
Y se recorta un poco más la diferencia entre la vida y la muerte.

Cuando la vida duele cae la templanza.
Y todo lo que aspiro a ser, cae por su propio peso,
Sintiéndome insignificante, un poco menos fuerte.

Cuando la vida duele cae la templanza.
Y con ellas se van las ataduras del tiempo que,
Aunque olvidado es tiempo compartido.

Cuando la vida duele cae la templanza.
Y es en momentos así cuando desarmada me siento invencible
Avanzando hacia fuego enemigo como si nada pudiera conmigo.

Cuando la vida duele cae la templanza.
Y es entonces que olvido no recordar que,
desde hoy, los verbos a tu persona se conjugan en pasado.

Cuando la vida duele cae la templanza,
Y aunque amortiguada por el tiempo,
Me siento herida, aunque no sé si debería.


Hoy, que la vida duele y la templanza ha caído.
Ahora que escribo desarmada pero invencible
Sin hambre, sin sueño y, a mi parecer, un poco menos viva.

Hoy, que la vida duele y la templanza ha caído.
Escribo sobre ti
Ahora que lo compartido sólo voy a recordarlo yo.

Hoy, que la vida duele y la templanza ha caído.
Herida, por obligarme a pensarte en pretérito.
Traigo ante ti el final prometido.


                                                                                                                              AMB

sábado, 3 de noviembre de 2018

Tinieblas



                                                                                                                                                        "Amen & Attack"

Rag'n'Bone Man- Skin 



Que empiece la guerra. Ya no nos asusta.

Has visto a titanes más fuertes que tú romperse en pedazos pidiéndose una última conversación que, a día de hoy, no ha llegado todavía.

Has sentido el silencio incómodo de dos personas que ya no se atreven a mirarse por miedo a resquebrajarse, cuando lo que más desean es tocarse. Como antes.

Y aquí estás. Has sobrevidido a toda esa mierda.

Han quedado atrás esos momentos en los que sentías que te ahogabas sin agua y te quemabas sin fuego.
 
Esos momentos que, sumiéndote en tus tinieblas, te han enseñado que:

Cuando tienes aquello que necesitas, que se acabe el mundo cuando quiera.







   AMB

domingo, 22 de julio de 2018

Pero no nos importó

                                                                                                                          Ya no hay finales como los de antes.
                                                                                                                                               Qué pena.




Just take my heart- Mr. Big


Me encantan las historias con final.    

Donde los protagonistas acaban marchándose dándose la espalda y con el corazón
 des(tr)boc(z)ado.


Suelo esperarme a mirar cual de los dos es el primero que se gira mientras espera que el semáforo se ponga verde. 


Normalmente el que se gira es el que se va un poquito más entero. Y digo un poquito, porque suelen desangrarse sin sangre. Probablemente, al cruzar la esquina de la primera calle a la izquierda uno comience a llorar o patee una papelera indefensa a la que,  años más tarde, sonría al pasar.


Me encanta escuchar ese tipo de historias que hacen que nos tiemble la voz al contarlas y que nos dejan escocidos en los minutos posteriores. 

Me encanta conocer las cicatrices de las personas. No estoy segura de si existe un nombre clínico para ese tipo de fetiche. La verdad es que me da igual. 

Soy muy fan de aquellas que empiezan con los "Y si hubiera hecho, o hubiera dicho...". Es una forma verbal que, a mi parecer, hace la función de tirita; como si al pronunciarla notáramos cesar la hemorragia de lo que pudo ser y no fue, suponiendo que ya jamás podremos hacer o decir nada. 


Me gusta escribir sobre historias que han terminado antes de empezar. La mayoría de nosotros las hemos vivido, visto o nos las han contado. 

Me atrae ese tipo de personas que tiene la valentía de hacer lo contrario de lo que se espera de ellos. 

Los que juegan a la vida en modo difícil.





 Pero no les importa.
       
 Pero no les importa.
 Pero no nos importó.



"No necesité mucho tiempo para saber que aquello no acabaría bien. 

                   Y ambos lo sabíamos
                  Pero no nos i
mportó.


Era dos veces más alto, tenía mi picardía multiplicada por diez y estaba cien veces más destrozado que yo.

Era la persona más destrozada que he conocido nunca. Hacía de su debilidad su mayor fortaleza.

                   Y ambos lo sabíamos
                  Pero no nos importó.

Era escritor.
Sentía necesidad de cerrar los capítulos y tenía pánico a las historias inconclusas. 
Su única manía era escribir finales irrevocables.

                   Y ambos lo sabíamos
                  Pero no nos importó.

Era la viva imagen de la sinceridad.
Y yo, la viva imagen de la obstinación.

Me avisó de que él sobrevivía gracias a los puntos y finales. Que no iba con él aquello del para siempre. 
Y que si no podía aceptarlo, él no era para mí.

Yo le dije que lo aceptaba.
Mentí.
          
                   Y ambos lo sabíamos
                  Pero no nos importó.

Intentamos vivir obviando esa declaración de intenciones que condenó nuestro futuro juntos.
Los que dicen que no se puede ser feliz viviendo a medias se equivocan. 

Cada vez que nos despediamos; daba cinco pasos, me giraba y lo llamaba. 


Hice bien.
Ahora lo recuerdo de espaldas.
Siempre supe que sería el último recuerdo que tendría de él".

                                                                                                                              AMB




lunes, 28 de mayo de 2018

A tu elección



Come join the murder- The white Buffalo.


Soy cada uno de los tonos en una llamada de emergencia
y aquello de lo que te arrepientes cuando llevas dos copas de más.
Soy el segundo en que comprendes que ya no hay marcha atrás.
El cierre de ese bar.
La voz que te grita que te la tienes que jugar
o sino, te arrepentirás.
El "te lo dije",
el "te equivocaste",
"la cagaste"
y un sinfín de mierdas más.

 

Soy la resaca de remordimientos.
Los pensamientos que siempre tratas de evitar.

Soy el miedo a volar,
también llamado vértigo.
La traición de un amigo.
El miedo a la oscuridad.
Soy el punto y final
o, lo que es peor, la parte a la que le toca esperar.

Soy todos tus errores y los que vendrán.


Soy la pesadilla que te despierta sudando,
y aquel sueño truncado,
el momento de confesar que te has equivocado.
Soy la consecuencia del hecho mal reflexionado,
el comentario que no puede ser borrado
y el acto mal ejecutado.


Soy un domingo madrugador.
La ultima foto del grupo al completo.
El minuto anterior al despertador
y la ultima canción del concierto.
Soy la puerta abierta de un cementerio
y el repiqueteo final de la campana,
soy el día que ya no verás mañana.



Soy "repelón" en el corazón,
dedo o músculo, lo dejo a tu elección.
Soy la verdad más clara
y la mentira a la cara.
El segundo puesto de la carrera
y los 2 céntimos de tu cartera.
Soy el trastorno en tu mente
y su cara entre la gente.


Soy el saberte perdida
en ciudad desconocida.
Moradora en tu memoria
y moradura en tus rodillas.
Maquinilla en la espinilla.
Soy la espina en el último bocado
y la patada en el estómago.
Soy la canción que ya no te atreves a poner.
El fin del letargo de tus ovarios una vez al mes.
El uno del cero al diez.


Soy el viaje que se te resiste
y la enfermedad que persiste.

El cambio de rasante
que te separa de tu destino.
Soy todo lo que odias,
no digas que no te lo avisé.
Que soy piedra en el camino
y hueso duro de roer.

 






                                                                                                                                   AMB

domingo, 1 de abril de 2018

Astillas

                                                                                                         "-¿Quién puede medir el calor y la violencia         
                                                                                                                  de un corazón de poeta apresado y 
                                                                                                                 embrollado en un cuerpo de mujer?

                                                                                                      Virginia Woolf
 
In Hell I'll Be In Good Company- The Dead South

El cuerpo me avisa. Y sigo sin acostumbrarme a ello.

Los latidos se aceleran, me noto inquieta y absolutamente nada consigue mantener mi atención por mucho tiempo. Ni la uña del pulgar sobrevive a mis dientes.
Pauso la serie que tengo delante, sintiéndolo mucho mi querido Thomas Shelby, te veo en un par de horas.
Mis perros, una vez más, demuestran conocerme mucho mejor que yo misma. No me averguenzo de ello, con ellos soy mucho más sincera que con la persona que me mira a través del espejo. Se han quedado dormidos en el sofá pensando algo así como: "hasta dentro de un buen rato, ésta no nos va a dar mal".

Los cuatro sabemos que tienen razón y:
me he puesto a escribir.

Porque ya era del todo insoportable. Yo, conmigo misma y mis mierdas.

Toda esta mierda de introducción es porque no tengo muy claro como empezar. Sólo tengo claro el título y estoy en esa fase en la que tengo permiso para borrar.
Por lo tanto comienzo con mi verborrea habitual, esperando ser luego lista al tachar.
No es que tenga mucha "fe" en que vaya a gustarme. Pero si he dejado a Thomas Shelby en segundo plano tendrá que merecer la pena.

Prefiero decirlo antes de que me estalle. Sea lo que sea lo que tengo que sacar.

De esta manera si estalla, que lo haga dentro de ese músculo tuyo que rige todos tus actos, el mismo que recibe tu sangre y te hace gritar de dolor cuando lo golpean, ese cobarde que tienes escondido entre tus costillas.

Malpensado.




¿Acaso alguna vez te has preguntado todo lo que dejas tras tu paso? 

¿No te gustaría ver qué partes de esta habitación son las que quedan en pie cuando sueltas el picaporte y giras la esquina?


¿No te atreves a girar la cabeza y ver lo que queda cuando el discurso acaba por miedo a no saber improvisar?


Si por un casual tú no te lo preguntas y ni tampoco quieres escucharlo... volveré a hacerlo una vez más, eso que odiabas y me decías que tenía que aprender a parar: Decir en voz alta todo lo que me de la gana sin filtrar.
Si por otro casual, tú lo escuchas y te sientes identificado, entonces.... entonces te j#des.

Astillas
 
Eso es lo que soy y eso es lo que queda.

Al menos ahora.              Que no siempre.                   Ni por mucho.

Una palabra que para todos aquellos que no seamos ni tú ni yo.
                                                                     (O quién sabe) ni él ni ella, carecerá de total sentido.

De eso os habeis privado, de hacer aquello que se os daba tan bien.

Dotar de sentido a una historia de comienzo moribunda. Pasando el final como si de un Word se tratara, borrando a vuestro antojo el capítulo maldito para el que nunca encontrasteis consenso en su desenlace.

Hasta hoy.

Resulta que se ha puesto a corregir todas las faltas de ortografía que tú le escribías y se ha dado cuenta que estirásteis demasiado esa historia.

Cayó un protagonista más.

Como me pediste una vez mientras bailabas borracho en la barra de algún bar:
                 "un día deberías escribir sobre nosotros"
Yo me reí y bebí de mi cerveza y tú lo dejaste pasar y no volviste a pedirlo más. Pero el hecho de que no haya podido dejar de pensar en esa frase hace que hoy deba soltar la anilla a la granada y colocarla en el preciso lugar.

Tienes que reconocer que la piedad anda por entre estas líneas.
Sabes como soy. Suelo ser mucho peor.


Pero no he podido evitarlo, el corazón se ha puesto a latir y el cuerpo me ha avisado que debía escribir. Es sólo culpa tuya que haya sido sobre ti.
                                                                   sobre vosotros.
                                                                   sobre mí.
                               ( A veces ni yo misma logró saberlo con certeza.)

Os estoy escribiendo mi propuesta para aquel capítulo maldito para el que nunca encontrabais desenlace. Ella me ha servido de inspiración.

En él, ambos estáis escritos con menos astillas de las que teníais cuando lo empezasteis y éste si que ha pasado por todos y cada uno de los filtros que me decías tenía que aprender a manejar.

Te lo paso por debajo de la vieja y destartalada madera que hizo las veces de vuestra puerta, metido dentro de un sobre escogido al azar.
Lo verás entre la quinta y la octava costilla, estoy segura que ahí lo encontrarás pero:
                                            ¡Cuidado!, puede salpicar.





                                                                                                                                      AMB

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Me acuerdo de ti



                                                                                                    "But nothing else could ever take you away"
I remember you- Skid Row





Varias historias  se han escapado de ser plasmadas en esta leonera. Desafortunadamente, me atrevería a decirlo así, la memoria es una de las pocas cosas a las que me esfuerzo en mantener alejada del polvo.


Este capítulo será conciso.     Necesito que así sea.


Allá voy. 


Me acuerdo de ti.


Ahora.


Pero lo más triste es que tenga que acordarme de ti de aquí en adelante. Porque eso solo significa que no estás. 


Por más que he intentado evitarlo me temo que, si no formabas parte de esto, iba a ser incapaz de pasar página y ponerle un título al siguiente texto. Este texto que, simplemente, no tendría que ir sobre ti, no tendría que existir.

Porque este es uno de esos que escribo con un sabor de boca salado.


Y todo porque…


Me acuerdo de ti.


Me enfada tener que acordarme porque así como el dicho dice: No es ley de vida.  No ahora. No todavía.


Por eso,  ahora no tendría que acordarme de ti.


Y el hecho de tu recuerdo me hace reflexionar sobre varias cuestiones que mantenía en ese estado semiconsciente. Esas cosas que todos sabemos pero que debido a su valía pasan a un segundo plano porque… si permanecieran por siempre en la consciencia difícilmente podríamos seguir viviendo.


Y porque esas cosas siguen haciéndolo y tú no, es precisamente por lo que me acuerdo de ti.


Hay pocas cosas menos que me apetecerían ahora mismo que estar acordándome de ti.


Pero aquí me hallo… justamente acordándome de ti.


Me acuerdo de ti, riendo(te)/(me).


A pesar de que no me desagradan para nada los puntos y finales, debo confesar que jamás un punto y final fue tan suspensivo.



                                                                  Me acordaré de ti...


AMB

martes, 3 de enero de 2017

El día que escriba sobre ti

                                                                                           "Le escupiré al pantano...y lo haré sin llorar."

Millions reasons-Lady Gaga 



El día que escriba sobre ti,
Te aseguro, sentirás lo crudo que puede llegar a ser un invierno.
Haré de febrero el mes más largo y no solo porque me pase 28 días cagándome, todos ellos, en tus muertos.
Te acompañaré a todos esos momentos en los que cruzaste la puerta y nos olvidamos de los dos besos. Y ahora ya no existe piedad que reclamar a ese ejecutor al que solemos llamar tiempo.
 
 
El día que escriba sobre ti, 
Será cuando entienda que es verdad eso de que todo llega y ni yo ni nadie podríamos haberlo evitado.
Una habitación de hospital a la que no perteneces. No es solo porque no quiera verte ahí, es por el hecho de que incluso aunque quisiera, no podría.
Todos esos recuerdos pasarán a ser otra de las cosas que tendría que salvar en caso de incendio.

El día que escriba sobre ti,
Te aseguro, el mundo se quedará un poquito más pobre.
Mientras de la manera más estoica posible, y ni con esas  me acercaré una miseria a todo lo que sé está a punto de llegar, me obligaré a reabrir la veda de todos esos vanos intentos que llevan persiguiéndome 12 años en noches enteras en las que mi único objetivo ha sido escribir sobre ti.


El día que escriba sobre ti,
Y una vez cicatrizada, voy a ser cruel.
Joder, vaya que si lo voy a ser,  porque me la estás quitando.
Y me gusta pensar que aquel que se atreve a quitarme algo, sufre por cien.
No es nada nuevo: A las malas, soy la mejor.



El día que escriba sobre ti,
Lo marco en futuro, porque hoy por hoy, no tengo valentía suficiente para hacerlo.
Durante esas tres horas en las que calculo, humildemente, me saldrá algo medio decente que salvar entre tanto garabato, me daré permiso para nombrarte.
Tratará sobre todo aquello que me has enseñado, sobre todo aquello de lo que ya no te acuerdas.
Retomaré estas líneas y les pondré un desenlace lo más digno posible, pero lo haré el día en el que sé que ya no me vas a leer.


 



Continuará…
                                           …el maldito y único  día en el que, sin quererlo , escriba sobre ti.


AMB